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Batalla campal en la MLB: Yanquis y Medias Rojas, cambiaron los bates para jugar con los puños

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El Fenway Park, una vez más, fue testigo de la intensidad de la mayor rivalidad del béisbol de Grandes Ligas.

Todo empezó en la parte alta de la tercera entrada. Una barrida en segunda base de Tyler Austin, pelotero de los Yanquis de Nueva York, para evitar una doble matanza. Con su pie izquierdo le pegó al campocorto de los Medias Rojas Brock Holt, quien se molestó por la acción. La discusión inmediatamente se acaloró y las bancas de ambos equipos se vaciaron para evitar que las cosas pasaran a mayores. Los umpires realizaron una advertencia, pero la chispa había quedado encendida.
En la parte alta de la séptima entrada, con el partido 10-6 a favor de los Yanquis, el lanzador de Boston Joe Kelly hizo que esa chispa estallara. Con Austin bateando, le lanzó una recta al cuerpo y falló. No logró conectarlo. En el segundo intento lo conectó: un bolazo a la altura de las costillas. El bateador de la novena de Nueva York reaccionó golpeando el bate contra la tierra. No había vuelta atrás, lo…

LA GENTE NO PUEDE DEJAR DE HABLAR DE ESTAS 8 COSAS DE LOS GRAMMY

La virgen Beyoncé, el error de Adele, los que salieron en calzoncillos, la reivindicación de... Dios

El dúo Twenty One Pilots, que recogió el premio a Mejor Dúo Pop en calzoncillos por una promesa.James Corden y Jennifer Lopez emulando un Carpool Karaoke, el programa que hizo famoso al presentador. A la izquierda de Corden, Blue Ivy, la hija de Beyoncé y Jay-Z.
En su discurso final, la gran triunfadora de la gala, Adele, lo dijo: "Tu disco nos ha alumbrado a todos". Y eso es lo que piensa todo el mundo: que Lemonade, de Beyoncé, es mucho más valiente, inteligente e influyente que 25, de Adele. Pero ganó 25. De nueve nominaciones, Beyoncé solo se llevó dos. De cinco, Adele hizo pleno. 
Presentada por James Corden, la 59 ceremonia de los Grammy (en el Staples Center de Los Ángeles) dio para mucho. Estos son los temas de los que todo el mundo habla...

La angustia de ver a Beyoncé (embarazada) hacer equilibrios en una silla

Seguramente fue el momento de más tensión de la historia de las galas televisadas. Cuando se movió la silla para atrás, el corazón del mundo se paró: ¡cuidado que esa mujer está embarazada! ¡Y de mellizos! El truco salió bien y todos respiramos aliviados. La historia de la música y las ceremonias televisadas tendrán un antes y un después de la actuación de Beyoncé en los Grammy. Y no solo por la silla.
Beyoncé, embarazada de mellizos, llenando de angustia a todo el mundo con estos equilibrios.

Salió como una reina (corona incluida) o una virgen (ese velo), con su embarazo viento en popa, con un vestido de pedrería y transparencias, con flores por todas partes... Estuvo tres minutos sin cantar, exhibiéndose, moviéndose de forma sensual. Mientras, se superponían imágenes grabadas de ella misma. Sofisticación, elegancia. Cuando empezó a cantar (Love drought y Sandcastles)ya todo el mundo estaba alucinando con el misticismo que desprendía aquello. Fue sutil a la vez que barroco. El momento perfecto para coronarla como el fenómeno más colosal de la música actual. Por si había alguna duda.

Adele para su actuación y nos emociona a todos

Las dos caras de Adele. A la izquierda, el momento en el que olvidó la letra de 'Fast love'. A la derecha, después de recoger uno de sus cinco premios.
La fragilidad de Adele apareció en el peor momento: cuando rendía homenaje a uno de sus ídolos, George Michael. La cantante, aparentemente por no sonar en tono, paró la actuación ante el estupor de todos. Había que ver las caras de Jennifer Lopez, Beyoncé o Jay Z en el patio de butacas. "Lo siento, la he cagado. Tenemos que parar", dijo la británica. El mundo se le cayó encima. Comenzó de nuevo, pero fue una actuación fría que no se calentó hasta el final. La cantante acabó llorando y muy contrariada. Otro en su lugar hubiese seguido porque pocos se habían enterado del fallo. Ella y su sensibilidad no podían. A pesar del fallo, hay que felicitarla.

Fue injusto: el disco de Beyoncé es mucho mejor?

Beyoncé lloraba cuando en el agradecimiento final Adele solo hablaba cosas buenas de Lemonade, el disco de la estadounidense. La británica hablaba por boca de todos. Fue como: vale, he ganado yo porque los Grammy son así de conservadores, pero tu disco (y tú) es mejor. El marido de Beyoncé, Jay Z, no hacía más que asentir.

¡Vivan las madres!


"Es duro ser madre", dijo Adele cuando recogió uno de los premios. Desveló que la última vez que recogió un Grammy estaba embarazada y no lo sabía. Y también confesó que lo tuvo que dejar todo para ser madre y que la vuelta a la primera fila había sido dura. Pero el premio está ahí. Fue una reivindicación de todas las madres, de todas las mujeres, de la feminidad y de la capacidad del ser humano para dar vida a otro. Todo coronado por esa alucinante actuación de Beyoncé embarazadísima. 

James Corden se cae por las escaleras

Y, de repente, James Corden, el presentador, se cae rodando por las escaleras. Vale, estaba preparado, pero el tipo que se daba trompazos ¡no podía! ser un doble. Era él. Sabe Dios cuantos moratones se habrá hecho Corden ensayando ese numerito. El arranque de la ceremonia, con Corden sin un zapato y sofocado por los trompicones, fue gracioso y original. El número del coche emulando su Carpool Karaoke mientras cantaba Sweet Caroline con Jennifer Lopez, John Legend, Neil Diamond (su autor) y hasta la hija de Beyoncé y Jay Z, fue muy, muy divertido. Estuvo bien Corden, en una ceremonia larguísima de más de cuatro horas.

Se quitaron los pantalones y recibieron el premio en calzoncillos

El dúo Twenty One Pilots, que recogió el premio a Mejor Dúo Pop en calzoncillos por una promesa.

Fifthy One Pilots, premio a Mejor Dúo Pop. En las escaleras que llevaban al escenario, delante de millones de personas, se quitaron los pantalones y subieron en calzoncillos. Luego desvelaron que era una apuesta. Un día, hace muchos años, veían los Grammy en el salón de su casa en calzoncillos. Y se dijeron: "Si algún día lo ganamos lo recogeremos así". Y lo cumplieron. "Podéis ser los siguientes", dijeron. Un buen consejo para todos los jóvenes músicos que les estaban viendo. Si se cree y se trabaja, se puede. Simeone también estará de acuerdo.


Lady Gaga, más heavy que Metallica

Durante su actuación con Metallica, Lady Gaga se lanzó a un público que la recibió entregado.
Lo mismo le da hacer una balada refinada con Tony Bennett que cantar heavy metal con Metallica. Lady Gaga demostró en la ceremonia que puede con cualquier desafío. Suponemos que James Hetfield y compañía sabían que esta vez eran la banda de acompañamiento. Y Gaga ejerció de jefa desde la primera nota. Con su vozarrón al frente, acabó lanzándose al público. Bien por ella.

Trump todavía no es Dios

Parece ser que Donald Trump no es tan importante como todos nos creemos (él también). Por encima de él está Dios. Este último fue el más nombrado en la gala, por raperos, poperos y la mayoría que se subió a recoger su premio. Muchos mostraron una apasionada devoción. Especial mención para el hiphopero Chance The Rapper. Qué hombre más religioso este. Beyoncé apenas dijo unas palabras sobre la actualidad política, dedicando un premio a "los niños de todas las razas". Si queremos suponer, claro, que era un mensaje para Donald Trump y su pretensión de construir muros y vetar a pueblos. Katy Perry dijo al final de su actuación: "¡No al odio!". El rapero Busta Rhymes refirió directamente a Trump y "su fracaso al intentar el veto a los musulmanes". Y los enérgicos A Tribe Called Quest llamaron a la revolución. Por lo demás, poca brillantez en los discursos.

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