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Juez ordena a Trump mantener DACA, programa que protege a "dreamers"

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Un juez estadounidense bloqueó el martes la decisión del presidente Donald Trump de poner fin a un programa que protegía de la deportación a los inmigrantes que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos junto a sus padres. Trump decidió en septiembre que el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) deberá expirar a principios de marzo. El juez de distrito William Alsup decidió el martes en San Francisco que el programa siga en vigor mientras se desarrolla el litigio sobre la decisión de Trump.

Estas 11 celebridades están deseando URGENTEMENTE que 2017 termine de una vez



¿Será la temporada recién finalizada la última de 'Gran Hermano'? ¿Ha muerto el programa estrella de Telecinco? ¿Dará Mediaset por finiquitado el programa sobre el que ha vertebrado su parrilla desde hace 17 años? Parece que la audiencia ha decidido que sí. Esa audiencia que a lo largo de 18 ediciones ha redistribuido la densidad de población de la casa más famosa de Guadalix de la Sierra ha acabado dando la espalda a aquel “experimento sociológico” que iniciaba su andadura el 23 de abril de 2000. La última edición, con una audiencia que solía rondar un 14 % (un 19 % tuvo la anterior), se ha visto lastrada por un 'casting' más orientado a buscar 'tronistas' de repuesto que juego real, un presentador (Jorge Javier Vázquez) que sigue sin hacer olvidar a Mercedes Milá, y un turbio escándalo de abuso sexual. ¿Habrá un 'GH 19'? El cierre precipitado de la edición que iba a marcar su “Revolución” nos hace dudar.
El debut de Robson da Souza 'Robinho' (Sao Paulo, 1984) en la liga española fue deslumbrante. Apenas diez minutos en el Ramón de Carranza el 28 de agosto de 2005 hicieron ver en él al sucesor de un Ronaldo en decadencia. Pero la ilusión se acabó pronto y dos años después empezó a deambular por las ligas europeas con desiguales resultados, hasta acabar retornando a su Brasil natal. Y en Brasil, en el Atletico Mineiro, le ha sorprendido la noticia que le apartará definitivamente del fútbol de primer nivel. A finales de noviembre, un juzgado italiano le ha condenado a nueve años de cárcel tras declararle culpable de agredir sexualmente a una joven en 2013, cuando militaba en el Milan. Con las puertas del futbol europeo cerradas y el Santos, equipo de sus amores, negando cualquier posibilidad de acogerle en sus filas, parece que aunque pueda librarse de la cárcel la carrera de Robinho se acabó en este 2017.
El 5 de octubre estallaba la bomba. Un artículo del 'The New York Times' desvelaba que el productor Harvey Weinstein (Nueva York, 1952) llevaba más de veinte años cometiendo abusos sexuales y silenciándolos a base de cheques. La onda expansiva se propaga de manera tan arrolladora como la personalidad del propio Weinstein: un tipo acostumbrado a campar a sus anchas por las salas de montaje y ser tan estrella como las figuras a las que ha cubierto de Oscars con sus agresivas campañas de publicidad. Las reacciones se suceden. La actriz Rose McGowan le acusa de violación y Weinstein es despedido de su propia empresa. El periodista, e hijo de Woody Allen y Mia Farrow, Ronan Farrow ofrece en 'New Yorker' 16 casos más. Las mujeres de la industria alzan la voz y hablan de masajes inapropiados, encerronas y amenazas. Georgina Chapman, diseñadora de Marchesa, le pide el divorcio. En pleno inicio de la carrera de los Oscar todos intentan desvincularse de Weinstein. Uno de los hombres más poderosos de Hollywood se ha convertido en el tipo más odiado de 2017.
Si hay alguien a quien le ha quedado claro en 2017 dónde están los tan manidos límites del humor esa es Kathy Griffin (Illinois, 1960). La actriz y humorista, una celebridad en Estados Unidos gracias a su 'reality' 'Mi vida en la lista D' o sus intervenciones en la CNN, llevó su estilo mordaz demasiado lejos al posar para unas fotografías sujetando una cabeza ensangrentada que pretendía ser la del presidente, Donald Trump. La respuesta del presidente en Twitter no se hizo esperar: “Kathy Griffin debería avergonzarse de sí misma. Mis hijos, especialmente mi hijo de 11 años, Barron, lo están pasando muy mal con esto. ¡Es enfermizo!”. La primera dama tampoco se quedó atrás y emitió un comunicado condenando la acción. Una repulsa a la que se sumó Chelsea Clinton, hija de su rival político. A pesar de las disculpas de Griffin, CNN decidió prescindir de sus servicios y este año no volverá a presentar el programa de fin de año que la cadena emite desde Times Square.
“Usted mira hoy en todo el mundo cómo las mujeres se visten y lo que están pidiendo con solo presentarse de la manera en que lo hacen. ¿Qué están pidiendo? Problemas”. Declaró durante una entrega de premios la diseñadora estadounidense Donna Karan (Nueva York, 1948) a colación del caso Weinstein. La crisis fue instantánea. Rose MacGowan, una de las primeras actrices que acusó al productor, escribió en su cuenta de Twitter: "Ayudar e incitar es un crimen moral. Eres escoria en un vestido sofisticado". Mia Farrow tampoco se mantuvo al margen: "No habrá más Donna Karan para mí", tuiteó la actriz. Karan, íntima amiga de Weinstein y de su (ahora exesposa) Georgina Chapman, diseñadora de Marchesa, se disculpó, pero ya era tarde. Las redes pidieron incesantemente el boicot a su marca (aunque ya no le pertenece, fue vendida en 2001 a LVMH) y será difícil que la próxima temporada veamos sus vestidos sobre la alfombra roja.
Lo habitual es que cuando una estrella "sale del armario", la sociedad celebre la valentía del acto. Eso debió de pensar Kevin Spacey (Nueva Jersey, 1959) cuando anunció en Twitter: “He amado y he tenido encuentros románticos con hombres a lo largo de mi vida, y ahora elijo vivir como un hombre gay”. Bravo, Kevin. Excepto por un detalle: era la respuesta a unas declaraciones del actor Anthony Trapp en las que le acusaba de intentar seducirlo cuando tenía 14 años. La cortina de humo no funcionó. Tras abrirse la espita, decenas de hombres han denunciado casos de acoso por parte de Spacey, lo que ha desencadenado su despido inmediato de la serie 'House of cards', la paralización de todos sus proyectos y su sustitución por Christopher Plummer en última película de Ridley Scott 'Todo el dinero del mundo'. Un cambio que implicó un gasto de diez millones de dólares (8,4 millones de euros). No parece que el actor tenga fácil resurgir de sus cenizas, pero todo es posible en Hollywood.
Johnny Depp (Kentucky, 1963) empezaba la década reinando en la taquilla y confirmando su estatus de superviviente de lujo. El rebelde preferido de Hollywood se había convertido en el actor mejor pagado y protagonizaba franquicias millonarias. Pero la memoria de la industria es efímera y el fracaso de títulos que (vaya usted a saber por qué) se consideraban éxitos seguros: 'The tourist', 'El llanero solitario'; problemas personales, divorcio de Vanessa Paradis y boda y acusación de malos tratos por parte de su pareja Amber Heard; y diversos tropiezos financieros han llevado a Depp a los infiernos. Tras dos años encabezando la lista de actores menos rentables ha acabado protagonizando más titulares por sus escándalos que por su trabajo ¿Lo último? Su aparición en evidente estado de embriaguez en el estreno de 'Asesinato en el Oriente Express', lo que ha llevado a los fans de la saga Harry Potter a pedir su exclusión de la secuela de 'Animales fantásticos' en la que tiene un papel protagonista.
El palmarés de la tenista australiana Margaret Court (Perth, 1942) es apabullante: 24 títulos individuales de Grand Slam (uno más que Serena Williams), 19 en dobles femeninos y 21 en mixtos, unos números que ahora mismo no están al alcance de nadie. Pero todos estos récords se han visto oscurecidos en 2017 por unas declaraciones de la extenista, ahora reconvertida en pastora cristiana, en relación a la aprobación del matrimonio homosexual en Australia. “Veo el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, como se menciona en la Biblia”, afirmó tras amenazar con boicotear a las empresas que apoyaban la ley. “El tenis está lleno de lesbianas” y “los niños transexuales son el trabajo del diablo” fueron otras de sus perlas. La condena fue inmediata dentro y fuera del tenis y son muchos los que han pedido que se retire su nombre de la segunda pista del Abierto de Australia, la Margaret Court Arena. La leyenda del tenis se ha convertido en el nombre que ya nadie quiere pronunciar.
Cuando las ventas de tus álbumes se cuentan por millones, que tu nuevo disco se quede en apenas 800.000 ejemplares vendidos hace saltar las alarmas. Eso es lo que le ha pasado a Katy Perry (California, 1984) con su disco 'Witness', definido por ella misma como “purposeful pop” (“pop útil”). Útil y con más mensaje social y político, pero menos atractivo para los fans que los desenfadados éxitos que trufaban sus anteriores trabajos. 'Witness' tardó solo dos semanas en abandonar la lista de discos más vendidos. Si a ello sumamos nuevas entregas de su rivalidad con Taylor Swift y una broma de mal gusto en la alfombra roja de los Grammy en la que para hablar de su color de pelo mentaba el peor momento en la vida de Britney Spears (“lo único que me queda por hacer ya es raparme la cabeza, pero eso lo estoy reservando para cuando me dé una crisis nerviosa en público”), provocando con ello una avalancha de críticas en la red, podemos asegurar que 2017 ha sido un mal año de Katy Perry.
Que la modelo Cara Delevingne (Londres, 1992) siga acumulando proyectos en el cine tras el batacazo de todos sus trabajos sólo se explica por la pasión con la que Hollywood se obceca con actores de talento mínimo y carisma inexistente. Proyectos de estrella como Sam Worthington, Alex Pettyfer o Taylor Kitsch encabezan una y otra vez superproducciones que siempre se estrellan contra el público. Igual que la que es desde hace un lustro una de las modelos mejores pagadas del mundo. Su anodino debut en el drama juvenil 'Ciudades de papel' no amilanó a la modelo, que siguió perseverando en papeles que nadie recuerda y que inexplicablemente la llevaron a ser contratada por Luc Besson para protagonizar 'Valerian, que con más de 200 millones de presupuesto recaudó 40 en la taquilla americana. Esto la convierte en uno de los grandes fracasos de 2017. Y por si el filón del cine se acaba, este año ha debutado en la novela con la recién publicada 'Mirror, mirror', que tampoco ha logrado demasiado éxito.
El antiguo miembro del 'Saturday Night Live', Al Franken (Nueva York, 1951), actor, humorista y escritor, y ahora senador demócrata por Minnesota, se había convertido, tras la debacle de su partido en las elecciones de 2016, en uno de los referentes del partido y en un posible candidato en las elecciones de 2020. Pero todo eso saltó por los aires en noviembre tras la publicación de una imagen en la que Franken, que por entonces todavía no era senador, simulaba tocar los pechos de la periodista Leeanne Tweeden durante un viaje para entretener a las tropas americanas en Oriente Medio. "Me besó a la fuerza sin mi consentimiento, me agarró los pechos mientras dormía e hizo que alguien le tomara una foto, sabiendo que yo la vería", escribió Tweeden en el blog de la emisora de Los Ángeles KABC. Tras salir a flote siete acusaciones más, Franken, que ha negado las acusaciones, ha anunciado que dimitirá en las próximas semanas.

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